Sopant amb el Xavier Sanchez

Desafiar unos cuartos de final de la Champions no es un reto menor. Pero a los amigos de la causa positiva no nos asusta, ni esto ni nada y tener lo oportunidad de sentarnos cerca de un empresario como Xavier Sanchez, fundador de Sandwichez, no es una oportunidad como para andar desaprovechando.

Cuando alguien habla de lo que le gusta, de lo que le apasiona y le llena de orgullo, es un placer escuchar y esto es justo lo que pasa cuando Xavier empieza a contar su historia y la de su negocio. Sobre cómo algunas decisiones, desafiando el que parecía el camino más fácil, le fueron conduciendo hacia Sandwichez, su quinto hijo. Cuando acabó una carrera de mérito y empezó a trabajar en una empresa confortable no se dejó seducir por la estabilidad y mantuvo su sueño de hacer un master en US en la cabecera de sus objetivos. La perserverancia fue lo que lo abrió las puertas de éste ansiado viaje iniciático, luchó y insistió hasta conseguir su admisión en Harvard y se fue allí a empaparse de una experiencia vital que marcó su vida y la de su mujer. Allí germinaría la semilla que llevaba dentro, la de montar su propio negocio y tomó forma cuando vivió en primera persona la expansión de una incipiente cadena de cafeterías de nombre impronunciable, Starbucks, te suenda de algo? Ese modelo de negocio le robó el corazón a nuestro protagonista y tanto llamó su atención que cuando un profesor suyo en Harvard les dijo que hicieran lo que hicieran en la vida, trabajaran en lo que realmente les apasionaba, él lo tuvo claro.

Con su flamante master bajo el brazo, su experiencia previa y sus treinta años recién estrenados volvió a Barcelona y evitó de nuevo la tentación de la vida cómoda que le ofrecía trabajar en una multinacional o un banco, eso hubiera sido como intentar escribir con su mano contraria, mucho esfuerzo y pocas satisfacciones. Sin embargo, llamó a la puerta del Viena, un establecimiento de comida con 5 restaurantes en el que pretendía estar un par de años descubriendo los entresijos del negocio de la restauración antes de lanzarse a la aventura de montar su propio negocio. La cosa se “complicó” un poco y acabó dirigiendo la expansión de la cadena y después de 15 años y 36 establecimientos, en 2009 decide que ha llegado su momento.

Cuando habla de él como emprendedor no se considera una persona valiente, no fue un salto al vacío, al revés, Xavier tenía una red que había consolidado y bien sólida, la experiencia al frente de Viena y su formación académica envidiable. Un mes de agosto se puso como deberes trazar el Business Plan y vaya si lo hizo, excepto algún detalle como las dimensiones del local, todo lo demás es lo que es hoy día Sandwichez.

Entre las virtudes que le han llevado a emprender con éxito, aunque a él le cuesta utilizar esta palabra por una mezcla de modestia y del que tiene entre manos algo que está creciendo, resalta su tenacidad y tener siempre muy claros sus objetivos.

Cuando le preguntamos acerca de lo más importante cuando quieres empezar un negocio lo tiene claro. En este país todo lo basamos en una idea brillante, en la suerte, en una barita mágica. Lo más importante es ejecutar, que lo que quieres que pase, hagas que pase, y que pase cada día, a pesar de los problemas con los que te encontrarás en el mundo real. Esto me hizo pensar en el día que conocí a Xavier, nos habíamos citado en su restaurante de Capitán Arenas, dónde tiene un mini despacho, sencillo, con una pequeña ventanita. El restaurante estaba a rebosar, era la hora de comer y todas las mesas estaban llenas de gente joven, de ejecutivos de las empresas cercanas, estudiantes y grupos que charlaban animadamente. Todo el mundo comía tranquilamente mientras en medio de la sala un cerco de vallas señalizaban un escape de agua del piso de encima. En el techo había un enorme agujero por el que el agua goteaba y llenaba unos toscos cubos de obra. Era como si la expresión “the show must go on” se hubiera hecho imagen. Y esto es a lo que se refiere Xavier, si los procesos están claros, definidos, son lógicos y funcionan, las adversidades se pueden sobrellevar. Y de esto hablamos poco en este país, de ejecución, de procesos, de eficiencia, de hacer que las cosas pasen.

Su modelo de negocio está basado en ser un establecimiento de proximidad, un referente en el barrio. Ésto le obliga a apostar por la calidad, a cuidar todos los detalles, la limpieza, la sonoridad, el servicio, la música… En un restaurante de barrio te la juegas cada día, si no lo haces bien la gente no vuelve y punto. Y por eso la competencia no le asusta, compiten contra ellos mismos por hacerlo bien cada servicio. Les pueden copiar la marca, la decoración, las recetas, pero el espíritu y su ejecución no.

Y como siempre acabamos, además de tranquilos porque en nuestra ausencia, el Barça había hecho bien sus deberes, pidiendo que nos recomendara un libro que le haya gustado especialmente y ésta fue su elección:

The road less traveled de M. Scott Peck

Deja tu comentario

Deja un comentario

css.php