Sopant amb David Bell

Cada vez necesitamos mesas más grandes para Sopars en positiu y cada vez es más difícil encontrar espacios en los que estemos a gusto. Prometo poner todos nuestros esfuerzos en dar con este lugar especial a la altura de nuestros invitados y sobre todo a la altura de los asistentes a las cenas. Veinticinco valientes caras expectantes por conocer a nuestro flamante invitado, porqué David Bell, creador de Pretty Ballerinas es un protagonista en mayúsculas. En poco más de diez años ha creado una marca desde cero y la ha catapultado a nivel mundial. Sólo por esto merecía de sobras una cena, pero lo que más me interesó de David cuando lo conocí es que es de estas personas directas, claras, resolutivas y sencillas, personas que tienen un aura de éxito sin complejos pero sin chulería. David es un tío que mola, de los que en una cena mola tener cerca, es simpático, hace bromas, se interesa por los demás y te cuenta cosas interesantes sin darse importancia.

Y éste carácter creo que lo ha plasmado en la empresa que lidera, un producto claro, las bailarinas, que apetece tener cerca y que no necesita explicaciones, con un glamour justo que puede hacer sentir a gusto a cualquier mujer y que molan mucho, vamos!

Nos contó los orígenes de la marca Pretty Ballerinas, producto de tres casualidades. Por un lado se encontró entre manos el reto de crear una plataforma para vender los zapatos de Jaume Mascaró on line en un momento en que el comercio mediante internet no estaba aún maduro. Observó el gran número de devoluciones de producto que rondaba el 45% en el sector de los zapatos. Además se encontró con unos minoristas a los que les costaba apostar por modelos arriesgados y por otro lado, las bailarinas se pusieron de moda y su empresa, Jaume Mascaró, que las llevaba haciendo desde 1918 y las hacían mejor que nadie, estaban desaprovechando este filón. Así que de estos tres factores surgió la idea de comercializar, con una marca nueva, joven, coqueta, internacional y muy femenina, las Pretty Ballerinas, una línea de bailarinas con unos modelos concretos apodados con nombres de las grandes actrices de la época dorada de Hollywood. Consiguieron el triple objetivo que se habían propuesto, vender on line sin devoluciones, poder dar rienda suelta a su creatividad y que ésta llegara a sus consumidoras y reducir a un 15% el número de devoluciones.

Cuando le preguntamos sobre estrategia, estudios de mercado y palabrotas de este tipo, David se ríe. Él cree en la intuición, en la picardía, en el sentido común y el curro y todo ello aderezado con un poco de suerte. Como que Claudia Shiffer se calzara uno de sus zapatitos de princesa para asistir a un acto importante. O que la todo poderosa Kate Moss las eligiera para calzar a las damas de honor en su boda. Pero detrás de un golpe de suerte así está el trabajo y también la imaginación y anticipación, como cuando, sin tener a penas producto cuando estaba empezando con Pretty, hizo llegar a la revista Hello! un magnífico book con fotos de sus bailarinas en buena resolución y éstos los mencionaron en su apartado de productos. Allí empezó su ascenso, un ascenso que no ha parado.

El concepto de tienda también es muy interesante, un aspecto que salió como por casualidad acabó resultando un éxito para la empresa y un rasgo fundamental de su carácter. David encontró un chiquitísimo local de 16 m2 en la calle que él quería en el centro de Londres. Se le ocurrió que sería como una pequeña caja de bombones, el stock salió del almacén y se colocó a modo de decoración así que el packaging cobraba un gran protagonismo. Con esto ha conseguido que el proceso de prueba de zapatos sea rápido y ágil. Otro factor importante de sus bomboneras es que con un par de mujeres probando zapatos tu ya ves la tienda llena, y no nos engañemos, cuando tu ves una tienda llena, automáticamente piensas que mola y sino “porque está llena?”. Pues eso, Pretty Ballerinas es un cúmulo de aciertos.

David también nos habló de algún fracaso, de iniciativas que no han funcionado y habla de ellas de forma cómica. Cuando le pregunto cual cree que es el factor de su carácter que le ha llevado a tener éxito me dice con una sonrisa que se cansa rápido de todo y que continuamente necesita trabajar en cosas nuevas. Que es de los que actúan, actúan y actúan. Y, esto no lo dijo pero se le nota, es de los que se apasionan por lo que hacen, que no viven a medio gas las cosas sino que aceleran a fondo.

Genial estuvo también la ronda de participación de todos los asistentes, anécdotas súper divertidas que hoy aún me hacen sonreír cuando las recuerdo, sonados fracasos profesionales, maletas llenas de mierda, pelotazos, clientes con un fricando en la cabeza, una taza de té hirviendo en los huevos de un pobre hombre, ordenadores partidos, sonadas borracheras y bromas bochornosas en presentaciones multitudinarias. Si estuviste en la cena, ya sabes de qué hablo y si no otro día apúntate!

Un libro que David nos recomienda encarecidamente es la saga de El Padrino de Mario Puzo

 

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