Sant Jordi, un día mágico

Hace justo un año, por estas fechas, teníamos entre manos la venta de un piso muy chulo en la calle Verdi. Lo llamábamos #Elpisosintele por un lado porque estaba frente al cine Verdi y por otro porque dentro habían más de 500 libros. Cuando llegó a nuestras manos, el piso estaba abarrotado de recuerdos, de muebles, de cosas, de cuadros y de libros, por supuesto! Después de vaciarlo, pintarlo, iluminarlo y ponerle unos toques de gracia, lo convertimos en un lugar acogedor, alegre y luminoso. Los propietarios al ver el reportaje fotográfico no podían creer que era el suyo, el piso que estaba viendo!

Empezamos las gestiones de venta con mucho movimiento ya que se trataba de un producto atractivo, habíamos conseguido sacar a relucir todo su potencial. Las visitas se fueron convirtiendo en ofertas y finalmente, una de ellas, en acuerdo y reserva. Y eso fue justamente el día antes de Sant Jordi. Vender el piso de los libros el día antes de Sant Jordi no era como para pasarlo por alto, se trataba de una señal en plena regla así que se nos ocurrió una cosa. Decidimos improvisar un chiringuito con una mesita y un mantel y regalar tantos libros como pudiéramos. La iniciativa fue un éxito, nuestro puesto de libros a cambio de sonrisas causó furor! Los propietarios estaban encantados, no sólo les ayudábamos a vaciar parte de los libros de su casa sino que además lo hacíamos de una forma bonita, con la garantía de que estos libros tendrían unos nuevos dueños que sabrían mimarlos como habían hecho ellos.

Cuando decimos que nos gusta vender BIEN los pisos que pasan por nuestras manos, nos referimos a acciones como esta. No sólo se trata de conseguir un buen comprador para una casa sino jamás olvidar que no estamos vendiendo ladrillos y metros cuadrados, en realidad vendemos recuerdos, espacios mágicos y nuestro reto es conseguir que el proceso sea agradable, emotivo y bonito.

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