Avui, t’expliquem un conte

Hi havia una vegada una família encantadora que volia vendre el pis on havien viscut feliços els seu pares. Quan vam veure aquella llar ens en vam enamorar i vam escriure un text així de bonic amb la col·laboració dels nets dels antics propietaris:
Tengo una teoría que voy confirmando a medida que me meto en las casas y las vidas de mis clientes. Los pisos son iguales que las personas que los habitan. En el caso de esta vivienda, me convenció nada más entrar. Un recibidor espacioso que da una sincera bienvenida a un hogar acogedor, un hogar donde se vive bien, sin hostentaciones, en el que las cosas importantes tienen protagonismo, como un gran salón para

compartir confidencias y anécdotas o un comedor en el que reunir a una familia, en el sentido más amplio del término. Las habitaciones son todas ellas generosas, ventanales exteriores o a amplios patios de manzana. Esta casa tiene la calidez de los espacios en los que se ha vivido en harmonía, donde una abuela encantadora, risueña y despistada disfrutó feliz de su familia, se tronchó de risa con las ocurrencias de sus nietos y debatió sobre la imposible traducción de palabras como “rompeolas” al catalán después de dar un paseo en golondrina. Un hogar donde un doctor, familiar y haustero, construyó los cimientos sólidos de una familia encantadora y unida y eso se respira en todos los rincones de esta casa. Así que si eres una de estas personas, que valora las cosas importantesde verdad, como vivir en un espacio generoso, en una zona noble de Barcelona, en un piso que respira, exterior, con luz y grandes ventanales, aquí tienes un hogar a tu medida.
La primera visita de compradors, una parella d’arquitectes joves amb un fill petit van percebre la felicitat, els bons records i l’alegria que amagaven aquelles parets i allà mateix vam signar la reserva, no es podien arriscar a perdre aquesta joia.
Les coses son fàcils quan hi poses amor, dedicació i imaginació!

Deja tu comentario

Deixa un comentari

css.php